La inmensa mayoría, por no decir la totalidad de los hospitales, mantienen los servicios de electromedicina subcontratados.
Esta decisión tiene origen en el beneficio económico que el Hospital obtiene al renovar el servicio  periódicamente, ya que los contratos tienen duración determinada, y una vez finalizados, se procede a un concurso público donde la propuesta económica y técnica es valorada nuevamente. La competencia mejora siempre la posibilidad de conseguir un servicio más económico.

¿Es realmente beneficioso para el hospital que el servicio de electromedicina esté subcontratado?

Aquí vamos a desvelar las razones por las cuales un servicio propio, a medio y largo plazo, reportará infinitas ventajas frente a un servicio subcontratado:

 

El personal: Mucho más comprometido con el proyecto y en el futuro, demostrará una mayor motivación en labores técnicas y preventivas. Lo que se traduce en ahorro económico y mejora en el rendimiento. Una empresa, independientemente del sector, que vaya a finalizar su contrato, evidentemente no velará por las garantías futuras del hospital.

Convenios: Si sabemos que no vamos a tener cambios en la estructura ni alternar con compañías, podemos realizar proyectos a largo y muy largo plazo con fabricantes y distribuidores, lo que por supuesto nos facilitará increíbles ventajas en el servicio, a nivel asistencial y económico.

Supervisión: Absoluto control de todos los equipos, de su funcionamiento, averías, mantenimientos, costes, mejoras y productividad. Este control también nos permite aventurar las necesidades de los servicios sanitarios y mejorar los tiempos de respuesta y reparación.

Mantenimientos: Si el hospital se encarga de mantener sus equipos, correctamente, desde el minuto 1, con el paso del tiempo ese equipo podrá alargar su vida útil.

 

Con todas estas ventajas, el servicio de electromedicina se convierte en un valor añadido al hospital, ya que sus funciones tornarán en una mayor responsabilidad estructural interna, asesorando en la compra de nuevos productos, posibles bajas, gestión y apoyo a servicios sanitarios, adecuación de la facturación y mejora en los tiempos de respuesta con una mayor organización.

 

En la imagen, Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, donde el Servicio técnico de Electromedicina pertenece al propio hospital.